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Hasta el momento, Marruecos goza de tener siete de sus numerosas joyas declaradas como piezas del Patrimonio de la Humanidad. A parte de Essaouira, este privilegio se aplica también a lo siguiente: la Medina de Fez (admitida en 1981), la Medina de Marrakech (1985), el Ksar de Ait-Ben-Haddou (1987), la ciudad de Méknes (1996), el yacimiento arqueológico de Volubilis (1997) y la Medina de Tetuán (1997). Los artesanos judíos que habitaban antaño Essaouira, eran mayoritariamente joyeros, pero con su expulsión de la ciudad su oficio desapareció. Sin embargo, aún encontramos tenderetes que venden sobretodo productos de plata.
En toda la ciudad se pueden encontrar los objetos hechos con las diestras manos de artesanos de los zocos marroquíes. La hermosura oriental en su esplendor se materializa en las alfombras, mantas, babuchas, abanicos, cerámicas, macetas y mesas adornadas con azulejos... Siempre de colores vivos y lúcidos, característicos de la ciudad. Un paseo por la ciudad te dejará completamente impresionado de sus colores, sus tejidos, su variedad y en general sus maravillas.
Esta cultura, caracterizada por el recargamiento y el esmero en la realización de sus objetos, merece ser recompensada con una visita a las zonas que los reúnen. Sean cuales sean tus gustos, Essaouira te enamorará. |